sábado, 10 de febrero de 2018

Bedsurfing

En 2014, con solo 19 años, una joven de Shanghai se dio a conocer por proponerse viajar por toda China pagando con sexo.


"Los hombres financiarán mi transporte a su ciudad y todos mis gastos que allí necesite por lo que tienen que ser generosos. A cambio, recibirán una noche conmigo, toda mi atención y la oportunidad de presumir delante de amigos de la compañía de una muchacha realmente hermosa. Todo el mundo gana." Esto es lo que decía el anuncio que publicó en una web de microblogging muy popular en China, llamada Sina Weibo. Eso sí, no le valía cualquiera. Los requisitos que ponía era que fuera de 30 años o menos, más de 1'75m de alto, apuesto y, por supuesto, rico.

Miles de internautas estuvieron interesados en acogerla pero también hubo muchas personas indignadas que exigieron la retirada del anuncio por considerarlo un acto propio de la prostitución. Ella, sin embargo, reconoce haber viajado por la China oriental de esta forma y manifiesta su voluntad de seguir haciéndolo: "Me gustaría visitar el resto del país pero no tengo bastante dinero para costeármelo. Es como hacer autoestop. No hay nada de lo que avergonzarse."

Este fenómeno ya tiene nombre: Bedsurfing. Han aparecido webs de Travel Dating, que es como ellos le llaman, a través de las cuales te puedes poner en contacto con residentes locales y dormir con ellos. El sexo está implícito. En algunas de ellas se separa a los miembros en "viajeras atractivas" y "viajeros generosos". Las primeras buscan viajar gratis y los segundos están dispuestos a pagar por una compañera de viaje.

Cada día es más común eso de "pagar en carne".




Nota: Por si la protagonista de la noticia no quisiera que se dieran sus datos, he decidido no dar su nombre ni publicar fotos suyas a excepción de una censurada. Si hay alguien interesado en saber quién es, puede buscar la noticia publicada por algún medio autorizado.


domingo, 28 de enero de 2018

Mi perrita Luna



Sábado, 15 de julio. Llegué a casa especialmente cansado del trabajo, más que de costumbre. No me apeteció ni pasar por la habitación a cambiarme de ropa, directamente arrastré los pies hasta el sofá y me senté soltando un resoplido. Busqué el mando a distancia y vi que estaba en la mesa del comedor. Entonces silbé, y por la puerta del dormitorio apareció mi perrita Luna, tan obediente como siempre. Sólo vestía un sujetador rojo con transparencias y un tanga a juego, por lo que sus tatuajes relucían en su piel. Le señalé el mando con el dedo. Luna gateó hasta el comedor arrastrando su largo pelo rojo por el suelo como si fuera un vestido de cola. Llevaba puesta una colita peluda en el culo, que se movía de un lado a otro conforme ella iba gateando. Me encantaba esa colita, y cómo le quedaba a Luna. A ella también le encantaba, dado que desde que se la compré no había día que no se la pusiera. Cogió el mando y luego vino a traérmelo. Gateó hacia mí con los ojos brillantes y el mando en la boca.

Cuando llegó al sofá, dejó caer el mando a distancia en el sofá, junto a mi mano, y me miró con expresión de obediencia. Yo sonreí y le acaricié el pelo como gesto de satisfacción. Encendí la televisión con idea de verla, pero Luna estaba juguetona. Se colocó entre mis piernas, desabrochó mi pantalón y sacó mi polla. Enseguida noté el piercing de la lengua de Luna recorrer mi miembro de abajo a arriba. Se puso a lamer y chupar como buena perrita. Le encantaba hacerlo. Sus babas resbalaban por su barbilla y por mi polla. El piercing de su labio inferior también era una delicia. Añadía un toque extra cuando Luna tenía mi polla en la boca. La televisión estaba encendida porque sí, ni la miraba ni la escuchaba. Solo podía echar la cabeza atrás y dejar a Luna disfrutar con su juguete. Lo lamió todo, incluido cada centímetro de mis huevos. Con ellos también le gustaba divertirse, pero sobre todo con la polla. Las pocas veces que paraba para coger aire o descansar, una prominente sonrisa dominaba su rostro. Me encantaba ver disfrutar a mi cachorrita.

No le costó mucho recibir su recompensa, la cual se había ganado como buena perrita. Notó que estaba a punto de llegar al clímax, y siguió chupando con fuerza mientras su mirada, clavada en mis ojos, pedía leche. Sin avisar, lo cual sabía de sobra que era innecesario, comencé a correrme en la boca de mi perrita. Noté cómo el estrés de todo el día salía de mi a chorros. Fue una tremenda corrida, pero Luna estaba entrenada para eso y más. Con los ojos relucientes de felicidad, abrió la boca para enseñarme su recompensa. Algo de semen desbordó por los labios y resbaló por su barbilla y su cuello. De un trago, mandó toda leche directa a su estómago, para luego reír divertidamente.

lunes, 25 de diciembre de 2017

sábado, 2 de diciembre de 2017

Venganza infiel



Alberto gimió con fuerza y descargó abundantemente dentro de ella, que apretaba los dientes por el placer que le producía notar el semen calentito inundando su interior. Apretaba las uñas en la espalda de Alberto, quien se aseguró de haber expulsado todo lo que tenía antes de sacarla. Tras un par de minutos de descanso, él se fue a la ducha y ella se quedó en la cama. Aún notaba el semen goteando en su entrepierna.

Cuando Alberto llegó a su casa, se encontró a su mujer esperándole en la cama. Teresa estaba tirada en la cama y llevaba puesto el conjunto preferido de su marido: medias, braguitas y sujetador; las tres piezas blancas y con bonitas transparencias. Alberto sabía lo que su mujer buscaba cuando se la encontraba así. Se quedó quieto mientras ella le iba desnudando prenda a prenda. Cuando sólo le quedaban los calzoncillos, Teresa cogió su mano y le llevó hasta un sillón al lado de la cama. Se sentó él y luego ella encima. Moviendo la cintura con sensualidad, Teresa rozaba su entrepierna con la de Alberto, que estaba empezando a endurecerse.

Alargando la mano, Teresa abrió un cajón y sacó unas esposas. Los dos se miraron sonriendo con complicidad. Esposó las manos de Alberto a una madera horizontal que tenía el sillón tras su respaldo. Luego siguió frotando su cuerpo contra el de él. El miembro de Alberto ya estaba durísimo y amenazaba con salir del calzoncillo. Teresa se levantó del sillón y se movió sensualmente delante de su marido. La forma en que movía el culo y acariciaba sus pechos estaba volviendo loco a Alberto, que de no estar esposado se habría abalanzado sobre ella.

sábado, 18 de noviembre de 2017

¡Enhorabuena a los ganadores de los Premios Ninfa 2017!

Ayer tuvo lugar el Salón Erótico de Barcelona y en este evento se entregaron los Premios Ninfa 2017. Desde aquí quiero dar la enhorabuena a todos los ganadores de esta edición, pero en especial a dos que han aparecido en Los Relatos de Juan.


IRINA VEGA (actriz, webcamer, directora, etc.) ha recibido dos Premios Ninfa:
 - Mejor web de contenido para adultos (www.altporn4u.com)
 - Mejor escena del año ("Breakfast", Altporn4u)


Irina aparece en el relato Sexo anónimo en la montaña y en una preciosa foto dedicada.





CAROLINA ABRIL (actriz y webcamer) ha ganado un Premio Ninfa:
 - Mejor actriz elegida por el público


Carolina es la protagonista del relato Polvazo en un sexshop.




¡ENHORABUENA!